Javier

Trabajando

  • 📍 Comunidad Autónoma: Canarias
  • 🏛️ Administración / Sector: Cabildos o Consejos Insulares
  • 💼 Años trabajados: 6 años años como temporal
  • ℹ️ Situación actual: Trabajando

📖 Su historia

Me llamo Javier. Desde 2019 trabajo con menores en situación de vulnerabilidad en el sistema de protección de la administración pública en Tenerife. Es lo que soy. No es solo un trabajo es una vocación. Y quizás por eso tardé tanto en aceptar que la institución a la que me entregaba cada día me estaba tratando como si fuera desechable.Casi cinco años sin vacaciones. No como metáfora. Como realidad. El sistema era así: contratos de sustitución cortos para cubrir bajas y permisos, y contratos eventuales de tres o cuatro meses cubriendo los planes de vacaciones del personal fijo. El derecho a vacaciones solo nace a partir de los seis meses continuados. El tope de cada contrato eventual era precisamente seis meses. La aritmética era perfecta y perfectamente cruel. La única salida era que alguien cayera gravemente enfermo y te llamaran a ti. Una incertidumbre que no depende de nadie.Así que yo cubría los descansos de otros. Año tras año. Sin poder planificar nada con mi familia. Sin poder decirle a mi pareja si el mes siguiente seguiría cobrando. Con cargas económicas encima y un hijo pequeño en casa.En septiembre de 2023 denuncié. En septiembre de 2025 el juzgado me dio la razón: abuso de temporalidad acreditado, trabajador indefinido no fijo en la categoría de Auxiliar Educativo. Ese día creí que por fin había terminado.No había terminado.La administración no ejecutó la sentencia. El juzgado los requirió una vez. Los requirió dos veces. Con plazo de un mes. Con advertencia de consecuencias. Nada.Me ofrecieron una categoría superior Técnico Especialista como si fuera un favor. Pero yo había visto lo que le pasó a compañeras que aceptaron esa misma oferta: les dieron la plaza y dos meses después se la levantaron en el proceso de estabilización, sin avisarles, porque esa plaza ya estaba metida en la convocatoria.La perdieron. Nadie les dijo nada. ¿Quién hace eso?Y mientras estaba de baja, descubrí que me habían cambiado la categoría en los sistemas administrativos sin decirme nada, sin expediente, sin mi consentimiento. Me enteré por casualidad. La misma institución que ignoraba la sentencia que me reconocía como Auxiliar Educativo me había reclasificado como Técnico Especialista mientras dormía.El cuerpo lo fue acusando. Un día el médico me dijo que mis dolores de estómago no era lo que creía (una hernia) eran fruto de una lacra social: la ansiedad. Así de claro. Así de duro.Gané. Y no sirvió de nada.El 22 de abril tengo la vista de ejecución forzosa. Después de dos requerimientos ignorados. Después de más de siete meses desde la sentencia firme.Lo cuento porque no soy un caso aislado. En Canarias hay miles en la misma situación. En España hay casi un millón de empleados públicos afectados por el abuso de temporalidad. Y el 14 de abril el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncia sobre si España ha cumplido con su obligación de sancionar este abuso el asunto Obadal. Mi caso es exactamente lo que Europa lleva años señalando: una administración que fabrica precariedad y que cuando un juez la condena, tampoco cumple.Detrás de cada expediente hay una persona. Con una familia. Con un cuerpo que acusa. Con años que no vuelven.Nombrar lo que ocurre es el primer paso para que deje de ocurrir.